Chinchillas
De los jerbos Diego se ha pasado a las chinchillas. El quería unas mascotas más grandes, que las pudiera coger más, que se dejasen acariciar… Y como de perros y gatos no se podía ni hablar dadas nuestras condiciones de casa y horarios, pues pensó en las chinchillas a base de verlas en una tienda de animales próxima.
Al final las pidió como regalo de “cumple” y tuvo dos preciosas chinchillas, macho y hembra en una jaula de dimensiones moderadas dada la falta de espacio.
Lo primero que aprendimos de ellas es que prefieren estar en pareja o en grupo mejor que solas y que les gusta salir de la jaula, saltar, jugar y pasar buenos ratos con sus cuidadores.
Comen comida especial preparada para chinchillas y fruta tipo manzana, así como frutos secos sin sal. Viven entre 15 y 20 años.
Pero de todo lo relativo a su vida en cautividad podéis encontrar mucha información en Internet, así que nosotros os vamos a hablar en exclusiva de cómo viven estos animalitos en la naturaleza.
Las chinchillas son originarias de Sudamérica, concretamente de la región de los Andes. Parece que descienden de unos roedores prehistóricos llamados “Megamys” que eran más grandes que las actuales chinchillas pero muy parecidos a éstas.
|
Estos son unos antepasados de las chinchillas llamados “Megamys” y que vivieron hace millones de años. |
Los Incas usaban las pieles de chinchilla para adornos y para hacerse abrigos con ellas, así que aprendieron a criarlas, que era más fácil que cazarlas.
Por cierto que la palabra “Chinchilla” parece que viene del idioma “quechua”, significando “silencioso” (chin), “fuerte” (sinchi) y “pequeño” (lla).
En otro idioma de la zona, el “mapuche” la palabra “chilla” significa “zorro pequeño” y es cierto que las chinchillas parecen pequeños zorritos, así que el nombre pudiera venir de ahí.
También puede ser que provenga de los indios “Chinchas” del Perú que cuando llegaron los españoles por allí en el siglo XVI les pusieron “chinchillas” a estos animalitos, como si fueran pequeños indios.
El caso es que por el hecho de tener una piel supersuave y que mantiene muy bien el calor, las chinchillas han sido cazadas de manera salvaje para hacer abrigos con sus pieles y a veces también para alimentarse con ellas.
Fueron los incas los que empezaron a utilizar a las chinchillas de estas dos maneras pero también había quienes las tenían como mascotas.
En el siglo XIX se podían encontrar en Chile, Argentina y Perú y fue precisamente en el primero de estos países donde empezaron a criarse en cautividad y a enviarlas a algunos zoos europeos.
Unos años después su caza se hizo tan intensa que estuvieron a punto de extinguirse. Y todo por el mercado de las pieles. Hasta que los gobiernos de los países citados, más el de Bolivia, prohibieron que se las cazase.
Fue un ingeniero de minas norteamericano llamado Mathias Chapman en que consiguió en los años 20 (o sea a principios del siglo pasado) que el gobierno chileno le dejase llevarse 11 chinchillas a California, donde montó la primera granja-criadero.
|
Aquí tenemos a Chapman con una de sus chinchillas en el hombro. |
A partir de entonces la cría de chinchillas se fue haciendo cada vez más frecuente en Europa y América, apareciendo las primeras de otros colores debido a las mutaciones genéticas. Así empezó a haber chinchillas blancas o de color marrón clarito.
Pero a finales del siglo XX el problema es que casi no hay chinchillas que vivan en sus hábitats naturales y solo gracias a que se empezaron a soltar algunas de los criaderos y a que las los gobiernos de las zonas donde viven han prohibido su caza y/o captura han conseguido recuperarse y poder volver a vivir en libertad.
Actualmente donde mejor viven es en Chile, concretamente en un lugar llamado “Reserva Nacional Las Chinchillas” donde están muy protegidas y se las puede visitar en plan turista.
|
 |
Para que os hagais una idea aquí reproducimos estas dos fotitos de la entrada al parque y de uno de los paisajes de allí que, como veis, es bastante seco. |
La chinchilla más normal, la que solemos tener como mascota y que también vive en la naturaleza, es la chinchilla colilarga o “Chinchilla lanígera” que se llama así por su larga y peluda cola y también por la “lana” de su piel.
|
En esta foto vemos muy bien como es esta especie de chinchilla. Esta es de las nuestras. Ahora os las presentaremos…. |
Son muy sociales y viven en grupos que pueden ir desde los 5 a los 100 individuos o incluso más. Viven en cuevas que pueden excavar con sus patas en la arena o bien en pequeñas grutas entre las rocas.
Son vegetarianas, comiendo plantas de hasta 20 especies distintas de las que forman los pastos y las hierbas que hay en su hábitat. En verano buscan plantas que retengan bastante agua porque no suelen beber cuando están en libertad. Son algo delicadas para comer y de hecho si comen algo inadecuado pueden tener problemas intestinales.
|
|
Y este es nuestro macho “Peluso” que el hombre es más tranquilo y casi cuesta sacarle de la jaula. |
También son muy sensibles a las temperaturas extremas, pudiendo morir por “golpes de calor” o por un frío excesivo. La humedad abundante puede producirles hongos en la piel y/o el pelo.
|
El baño en arena, o mejor en polvillo de mármol, les apasiona. Aquí vemos a “Peluso” en pleno “chapuzón”. |
Se aparean cuando las hembras entran en celo lo que sucede entre octubre y diciembre coincidiendo con el verano allí donde viven. El embarazo dura unos tres meses y medio teniendo 2 ó 3 crías por parto. Este es sencillo y las crías nacen con pelo, con los ojos abiertos y con dientes, pudiendo empezar a andar a la hora de nacer. A la semana ya empiezan a comer plantas pero siguen mamando durante un mes y medio más o menos.
|
Aquí tenemos a Chapman con una de sus chinchillas en el hombro. |